24 Julio 2014

EL DESIERTO

Lectura Matutina: Salmo 106:7-32
Lectura del Mediodía: Salmo 99
Lectura de la Tarde: Salmo 95:8-10

Considerando lo que es la vida, con sus altas y bajas, con sus grandes alegrías y sus profundas tristezas, con las grandes experiencias espirituales y las tremendas caídas que de pronto aparecen turbando nuestra alma, se me ha ocurrido compararla con el éxodo del pueblo de Israel, por el terrible desierto del Sinaí hacia la gloriosa Canaán, la tierra que fluía leche y miel, la cual el Dios excelso había prometido a Jacob varios siglos antes: “A ti daré la tierra de Canaán por cordel de vuestra heredad” (Sal. 105:11-12). 

“Con brazo extendido” los sacó Dios de su cautiverio: fue una escapada victoriosa y con júbilo, y de pronto Faraón y su ejército a sus espaldas y el Mar Rojo delante, pero el mar se abrió y pasaron en seco, lo cual probando hacerlo sus enemigos, perecieron.

Cuánta alegría con cada victoria obtenida: danzas, cánticos de alabanza, y más adelante rebeliones, murmuraciones, ansiedades, serpientes ardientes, etc.

Semejantemente estamos peregrinando nosotros en esta vida, pero como ellos llegaron a la tierra prometida, con la ayuda de Dios, nosotros también llegaremos a la Canaán celestial.

Mirtha Almeida

Pensamiento:

No temas las dificultades, pon tu vista en la meta y llegarás.

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"Manatial de luz, un arcoiris de esperanza "